PASTORELA

DE GUANAJUATO *

(Adoración de los pastores al Niño Jesús).


 

 

Reparto:

GILA: 

ANTOLINO:

BATO:

PASCUALA:

SUSANA:

SANTIAGO:

LUCINDO:

ÁNGEL:

LUCIFER:

 


 

PRIMER CUADRO.      Presentación. Coloquio de los pastores del misterio del  Nacimiento del Niño Dios.


 

TODOS:   En nombre de Dios y también de María, que nos ha dejado llegar a este día.

Que sierras tan altas,  que elevados pinos, cansados venimos de andar los caminos, ya se ven las torres de Belén, dónde está el prodigio que  vamos a ver.  Ya vamos llegando a ese campo limpio, ya nos da el aroma a la flor de lirio, ya vamos llegando a las higueritas, a María le damos gracias infinitas, ya vamos llegando al portal sagrado, ya nos da el aroma del clavel morado.  Que haces Niño lindo cubierto de flores?  Que niño tan lindo, que ojos tan azules, que boca tan llena de virtudes.

La Virgen María gustosa y alegre, le fajó las manos y lo puso en el pesebre.

 

GILA:

Con permiso ciudadanos a todos en general, con mucho gusto y contento con mi sombrero en las manos hoy les vengo a saludar y les vengo a explicar que pongan todos atención, que aquí Bato trae un coloquio preparado, todo adornado de flores, que hoy se los va a presentar a todo el mundo en general, y al Reino Celestial. Y que las faltas que tengamos nos las han de perdonar.

 

BATO.

Vamos en nombre de Dios en esta hora comenzando su Santo Nombre alabando, diciendo con suave voz y con voluntad muy veloz y con ánimo cabal, con una cruz en la frente, diciendo "por la señal...".

Nobles honrados señores, licencia pido primero, que al saludar con esmero aquí a este auditorio honrado, sabiendo que yo soy criado de toditos los menores. Es fuerza guardar honores a según los considero, les suplico con esmero el que gasten con prudencia. Ya vamos a comenzar, pero quiero suplicar, que nos quieran entender conociendo yo a mi ver que habrá señores bien ilustrados, caballeros bien sabidos, que lo puedan entender, pero yo no alcanzando mas mi licencia que pudieran comprender y que con atención les digo, disimulen mi saber.

 

SUSANA.

Para empezar cualquier obra, esto es bueno pronunciar, porque en el principio en que debe ocupar, siendo un gran Dios Celestial, poderoso imaginable, que todos hemos de decir en el nombre sea del Padre y también del Hijo Divino y del Espíritu Santo, tres personas, hay un trino.

 

SANTIAGO.

Atención público honrado, deseo que me sea escuchada de unas palabras que quiero decirles hoy de pasada. En Diciembre 24 al 25 es igual de que el Mesías vino al mundo, Ley de gracias vino a dar, aquellos pobres pastores que lo vienen a adorar, le presentaron sus dones como Padre Celestial. Estos que les presento no son de capacidad, son líricos, entusiastas, aficionados nomás, en nosotros no se encuentra ni astucia, ni habilidad, nomás la pura ignorancia, la sencillez y la incapacidad, y por eso pido perdón a los que presente están que las faltas que tengamos, nos las han de dispensar.

 

LUZBEL.

Hay desdichado de mí, por loco en frenesí, Miguel me destronó y al infierno me arrojó. Hay desdichado de mí !. Hay desdichado de mí !. Al Rey Supremo ofendí, queriéndome igualar a El, en que pensaste Luzbel?, hay desdichado de mí !.

Luz bella en el cielo fui, hoy Luzbel soy por desgracia, porque me faltó la gracia, Hay desdichado de mí !.. Jamás volverás a verte en el coro celestial, ya no hay remedio en tu mal, desdichada es tu suerte...  desdichada es ya mi suerte !, ya que no he de lograr vivir en el imperio hermoso, voy a estorbar presuroso que el Mesías llegue a encanar.

 

 


SEGUNDO CUADRO. El Ángel les avisa a los pastores que ha nacido el Niño Dios, y éstos se dirigen a Belén.


 

ÁNGEL.

No teman hombres buenos, soy Ángel del Ser supremo, que vengo a anunciar el gozo más grande de estos tiempos. Es que en esta noche nació el Niño Dios, lindo y tierno. Entre nosotros nació este divino Dios, nació entre pajas, con solo María y José.  Busquen la señal:

Encontrarán un portal en cuyo y feliz cantan las aves y los jilgueros. Y al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre.  (Se va el Ángel).

 

LUCINDO.

Bendito sea Dios, hermanos, vayamos a Belén a ver al recién nacido, entre pajas reclinado, ya llegó el tiempo humano de la antigua profecía, que nacería de María el Cordero inmaculado.

 

LUZBEL. (Aparece)

Se están burlando de mí, van buscando al Niño Dios. En el  Portal de Belén dijo un ángel que hoy nació. Todos los que quieran ir, de aquí no han de pasar, sin que tengan mala suerte.

 

PASTORES.

Hoy María de Nazareth a quien todos te invocamos defiéndenos de Luzbel, del peligro en que estamos.

 

LUCINDO.

Válgame,  válgame Dios,  válgame Jesús este es el rojo feroz que nos viene a molestar. Válgame San Juan Bautista, San Marcos y San Pantaleón, San Gil y San Buenaventura y también San Santo Santiago, y el mayor santo de mis devociones, ya me canso de llamarlo, dónde esta San Miguelito, que ahora el peligro es mas grande, pronto ven apriesa (sic) que que temblor  tengo.

 

LUZBEL.

No se asusten compañeros, no intento de quitarles nada. Antes yo les vengo a dar a todos de buena gana, calzones y calzoneras y sus camisas delgadas. Señores también les tengo chalecos y sus cotonas bordadas, sus zapatos a la moda y sus gorras galoneadas. Todos con disposición y les daré de buena gana a las Gilas un vestido con sus bandas coloradas, tapados de cresentasol y sus mascadas marcadas de minas de perlas finas y aretes de puro oro, zapatos acrisonados del fino puro raso y sombreros bien adornados.  En fin, amigos pastores, si no les sirvo de enfado, quiero que me den posada porque vengo muy cansado.

 

BATO.

¿Qué dices Lucindo,  se la daremos ?

 

LUCINDO.

No sé que dirá Gila y nuestras compañeras.

 

GILA.

Pregúntale a Santiago, que es hombre de mas edad. El como hombre experimentado la respuesta nos dará.

 

SANTIAGO.

Yo lo que digo pastores, pienso que no habrá lugar, porque la jornada es larga y a la posada hemos de llegar.

 

BATO.

Yo titiritando estoy por esa verde pradera, mas si la vista no me engaña, Pascuala... no es luz aquella ?

 

GILA.

Mire si dijo muy bien lo que es, Bato, adivinó mi pensamiento que aquel a quien estamos mirando y a la vista lo tenemos es un Ángel soberano, es un Ángel bello.

 

ÁNGEL.

Quién me llama fervoroso, que yo he escuchado unas voces.

 

LUCINDO.

A ti serafín supremo cuya claridad flamante eres, lámpara brillante de la luz independiente, del Supremo asistente, el sonido más humano. Arcángel más soberano a ti te daré propicio para quien lo entiendo. Quizá nos favorezca tu mano, San Miguelito, que nos libres de estos rojos que aquí se aparecieron y aquí nos tienen  temblando.

  

ÁNGEL.

Siempre en tu idea, Lucifer, sigues estorbando a estos pastores que van a Belén caminando.

(Luzbel se oculta con sus diablos).

 

PASTORES. (Canto).

Luzbel se halla apresurado es muy triste su pensar, porque el pensar que le aflige no lo puede remediar.

 

LUZBEL.  (a los diablos).

Conviene  que en estos bosques donde estamos acampados, estar todos preparados, toditos los escuderos, para que cuando se acerquen los pastores a su encuentro les saldremos.

 

SANTIAGO.

Ya poco falta para que luego lleguemos, ya nomás falta llegar a la falda de esos cerros. Este monte que aquí vemos donde vamos a pasar conviene irnos en silencio, sin mucho sonido causar, porque mucho me repugna el paso de aquí adelante, algo puede suceder, pero confío en el cielo, que El nos ha de librar de todo peligro y riesgo-Vamos pues ya a caminar recio. Nos iremos sin hablar palabra a ver si así nos libramos, vamos.

 

PASTORES.

Nadie debe estorbarnos, ya sigamos, ya sigamos.

 

(El ángel tiene batalla con Luzbel, a quien derrota con su espada refulgente).

 

LUZBEL.

Vencites, Miguel, vencites..... y al suelo me derribates... (sic)

Por última vez me rindo Miguel, a tus pies me tienes, ya concédeme las mercedes que por últimamente pido, déjame ir a Belén, Miguel.

 

ÁNGEL.

Huye pues y tus vasallos.  Yo acompaño a esta gente. Este es el último alcance que para llegar a Belén tendremos.

 

SANTIAGO  a Luzbel.

Caíste guajolotón, ya se te acabó tu soberbia. Ya te pondrán en tu prisión. Dónde está la pretensión de tu modo de pensar ? Que a los pies de San Miguel seis azotes te ha de dar, presta la pata perico que yo te los voy a contar.

 

ÁNGEL.

Al abismo de horrores, vuestras penas a llorar y no volverás a estorbar a estos humildes pastores.

 

SANTIAGO.

Gracias a Dios que se fue aquel enemigo, y nosotros démosle gracias a Dios, como yo se las daré.

 

GILA.

Susana dice muy bien, resuenen los instrumentos que para ir a ver al Niño debemos ir muy contentos.

 

SUSANA.

Resuenen los instrumentos sin tardanza y con destreza, y al compás de regocijo seguiremos nuestra empresa.

 

BATO.

Lo de más es lo de menos, mi amada querida Gila, que haciendo una cosa propia a Dios nos encomendemos y muy bien nos persignamos, encomendándonos a Dios muy seguros estaremos.

 

 


 

TERCER CUADRO.  Adoración al niño Dios.


 

TODOS.  ( Canto  Los pajaritos).

Ya cantan los pajaritos oigan su risueña voz, que hermosas mañanitas para dar gracias a Dios.  Ya cantan los pajaritos, ya la luz del día nos dio, démosle gracias al Niño,  ahora que ya amaneció.

 

BATO.

De un hermoso resplandor que es de Dios y de María, ya se llegó ese dichoso día en que nació el Redentor, de aquella divina flor, de colores infinitos, ya los pastores toditos por entre las verdes palmas digan cuando se rompe el alba del día, que ya cantan los pajaritos.

 

TODOS. (Canto) 

Ya cantan los pajaritos oigan su risueña voz, que bonitas mañanitas para dar gracias a Dios, alégrese el Universo, que la aurora ya salió y alaban al niño inmenso, miren que ya amaneció.

 

GILA.

Ya  luz del día nos dio en el mundo ya su belleza, ya nació por su belleza, nació Jesús que fineza, el infierno se estremeció, la Gloria  Santa se abrió, ya bajó la jerarquía, le cantan con alegría los Ángeles en su bella aurora, digan con una voz muy sonora que ya concibió  María.

 

TODOS.  (Canto)  

Ya se concibió a María, el ángel lo reveló, cantemos con alegría y porque el Niño Dios  nació, alégrese el universo, que la aurora ya salió y alaben al Niño inmenso ahora que ya amaneció.

 

SUSANA.

Que parabienes le alaban las imágenes mas bellas, el sol , la luna y las estrellas, a Jerusalén bajaban para Belén caminaban a ver el Divino Infante y luego se arrodillaban y buenos días paloma blanca.

 

TODOS . (Canto).

Y buenos días paloma blanca yo te vengo a saludar, cantándote las mañanitas en tu divino portal, y alégrese el universo que la aurora ya salió y alabe al Niño inmenso ahora que ya amaneció.

 

PASCUALA.

Dichosa yo en esta vez de verme en compañía de Jesús, José y María. De haber besado sus pies pues mi voluntad solo es con muchísima alegría de ser su esclava y de noche y de día. Todos ya muy contentos ya rompió el alba del día.

 

TODOS. (Canto).

Ya rompió el alba del día con lo brillante del sol, cantemos con alegría porque el Niño Dios nació. Calandrias y jilguerillos repitan con dulce voz , dándole gracias al Niño, ora que ya amaneció.

 

SANTIAGO.

Cómo le agradeceré a Jesús y a José y María, porque con tanta alegría nos trajo la luz del día, y en mientras que en mi alma luz dio pues recibió grandes consuelos. Cuando con gusto y anhelo a Dios las almas alaben, quiero que mi alma la lleven los arcángeles del Cielo.

 

 


CUARTO CUADRO.   Ofrecimiento de regalos al Niño Dios.


 

BATO Y GILA.  (Ofrecen un corderito)

Vamos para Belén con gusto infinito a llevarle al Niño este corderito.

 

BATO.

Gracias te doy Padre Eterno, saludo a tu Omnipotencia, nos haz dado licencia de haber conocido el Verbo. Con regocijo y contento  gorjeaban las avecillas, rendido voy a ofrecer a tus plantas de rodillas. Bato a tus pies, Soberano, pues en tus benditas manos he puesto mi amor seguro, pues sabes que te venero como humilde pastorcillo. Recibe este corderillo que te lo ofrezco con esmero Señor, yo bien considero en tu inmensa maravilla, el inocente cordero y corderillo, ya es de maravilla.  El orbe a ti se humilla obedeciendo tu ley como el Soberano Rey, rendidas gracias te damos en el Portal de Belén.

 

SUSANA.   (lleva pañales).

Adoro a tu omnipotencia gran Dios y Divino Niño, que me haz dado licencia de venir con gran cariño a ver a tu gran clemencia José y María, a tu presencia vengo a rendir mi homenaje, estos pañales le traje  al niño Dios mi Señor, y les pido por favor que me quieran perdonar y que me den un lugar en su Reino Celestial.

 

 


QUINTO CUADRO.  Despedidas.


 

BATO.

Señor me despediré de Jesús que es cosa tan clara en esta ocasión. adiós le diré. Adiós Divino José, yo ya me voy retirando, te pido con gran fervor me quieras perdonar, tu te quedas gran Señor, pero de que te olvide... cuando.

 

GILA.

Adiós María Soberana, adiós apreciado Niño, mi amor, mi buen cariño, mi estrella de la mañana, tu eres mi gloria, tu mi fama, por eso el coro entonando y los ángeles cantando en su agradable destino, voy a tomar mi camino, pero de olvidarte... cuando.

 

SUSANA.

Virgen Bienaventurada. Y tu Niñito gracioso, José apuesto y venturoso, se llegó mi retirada, adiós Familia Sagrada. Quedándome con Dios, estaré siempre a su lado, y los traeré en mi memoria, y estando en su santa Gloria, dejaré de verlos, pero de olvidarlos... cuando.

 

PASCUALA.

Adiós Sagrada María, adiós Niñito Agraciado, Adiós José venturoso, no me olvides ni de noche ni de día, mi gran contento sería estar siempre alabándote, pero me voy retirando. Jamás los he de olvidar, aunque me voy a ausentar, pero de olvidarlos... cuando.

 

SANTIAGO.

Adiós José, padre amado, adiós Jesús, José y María, pues ya se llegó el día de yo ver nuestro ganado. Adiós  Niñito adorado, ya nos vamos retirando y tu virtud que nos vaya guiando. Y para gozar de la gloria yo los llevo en mi memoria, pero de olvidarlos.. cuando.

 

LUCINDO.

Niño amado de mi vida. Ya se llegó la hora, nomás vengo a despedirme de vuestra Madre Querida. Adiós José mi guía haz de ser. Ya me están esperando, ya nos vamos ausentando, les pido mi salvación, les llevo en mi corazón, pero de olvidarlos..  cuando. 

 

ANTOLINO.

Adiós estrella brillante. Adiós María de mi luz, adiós José carpintero. adiós el chiquito infante, me voy gustoso y  triunfante porque los estuve adorando, les estoy implorando que me den su bendición, pero de olvidarlos... cuando.

 

TODOS. Canto final.

Entonemos con mucho gusto y entonemos dulces canciones y porque el Niño Jesús y porque el Niño Jesús,  se quedó en nuestros corazones.

Qué bonito, lindo y precioso, y que le canten con alegría los serafines, en fin le decían el Ave María.

Hay que brutos los de Belén, que haya un Dios y no reconocerlo, y por eso no venían, y por eso no venían a adorar al Rey de los cielos.

El más grande de los placeres, el más rico de los contentos, y el más real y mejor, y el más real y mejor de los Reyes, el nacimiento.

Que más dicha sobre la tierra, que más gusto, que más victoria y hasta verlo otra vez, y hasta verlo otra vez en su Santa Gloria y hacia el oriente se mira, un campo Santo, aromas y flores. Escogidos serán, escogidos serán los que cantan siendo pastores.

Y la estrella pues del oriente, y el cielo del firmamento y nos viene alumbrando, y nos viene alumbrando, su Santo Reino.

 

 

(*) Texto recopilado oralmente en León, Gto. en los noventas de una persona que año con año lo venía ensayando en la región de Pénjamo, Guanajuato.


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 Información  recopilada por Ruel SA  (Ingeniería Electromecánica) -  León, Guanajuato.

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