ANTECEDENTES de las HACIENDAS


Como una manera de apoyar a los propietarios de algunas ex-haciendas, el gobierno del Estado de Guanajuato a través de la SubSecretaría de Turismo, se ha propuesto el rescate, restauración y habilitación, para fines turísticos, de las más de 35 haciendas coloniales que existen dentro del territorio guanajuatense.

El origen de estas haciendas se remonta hacia las primeras encomiendas y mercedes de tierra que, a partir del siglo XVI, la Corona Española otorgara a sus soldados de más alto rango y que paulatinamente llegaron a convertirse en auténticos señoríos semifeudales llegando, incluso, a consolidarse como la propiedad rural más característica del México Novohispano y pilar de la economía colonial; situación que prevaleció hasta los primeros años del siglo XX, en los que como consecuencia del movimiento social revolucionario, promovido por líderes como Emiliano Zapata, se promulgara la Ley de la Reforma Agraria.

Esta nueva legislación cambió radicalmente el patrón de tenencia de la tierra, dando como resultado el reparto de las tierras y propiedades de la mayoría de las haciendas; distribución que a partir de entonces, se ha visto caracterizada por una infinidad de problemas económicos y administrativos de los entonces recién formados ejidos . Estas dificultades han sido provocadas tal vez por la ausencia de un auténtico liderazgo, así como de una marcada conciencia social como las que predominaban durante el régimen hacendario. Esta falta de concientización, por parte de algunos de los habitantes de los ejidos, ha sido reflejada en el vandalismo y depredación del que han sido objeto hasta nuestros días las llamadas "casas grandes" de las haciendas.

Así pues, el interés de reutilizar lo que aún se conserva de estas magníficas construcciones de extraordinaria belleza, tanto arquitectónica como artística, constituye un loable intento por parte de sus actuales propietarios por exhumar del olvido en el que se encuentra una valiosa porción de nuestra grandeza colonial y, al mismo tiempo permitirles a presentes y futuras generaciones, el convivir con un mundo que, si bien estaría adaptado a las comodidades de la vida moderna, les ofrecería la oportunidad de sumergirse en el encanto de un periodo que, como hemos visto, fue de singular importancia en el desarrollo de nuestro legendario estado.

Como primer paso para lograr este objetivo, se ha llevado a cabo un levantamiento topográfico de cada una de las haciendas así como una exhaustiva investigación bibliográfica de situación legal y del grado de deterioro de los inmuebles en cuestión a fin de promover con inversionistas nacionales y extranjeros este singular proyecto y, de esta manera, proveerse de los recursos necesarios para la realización de esta magna obra, cuya meta ultima es, a final de cuentas, la rehabilitación de las mencionadas haciendas como paradores turísticos, ya sea como hoteles, balnearios, museos, o bien como proyectos turísticos mixtos.
 
 

PANORAMA HISTÓRICO

Como consecuencia de la conquista española, México se vió envuelto en un sinnúmero de drásticos cambios los cuales, sin lugar a dudas, vinieron a transformar, inevitablemente, el modo de vida de los habitantes del territorio recién colonizado.

Uno de los cambios quizá más significativos fue el del sistema de la tenencia de la tierra, el cual pasó a ser determinado, en su totalidad, por la Corona Española la que, con el propósito de fomentar el poblamiento de su nueva colonia, comenzó a repartir entre sus soldados de más alto rango y entre uno que otro aventurero de la nobleza, mercedes y encomiendas de tierra para el establecimiento de estancias ganaderas y huertas, así como de casas-habitación dichas encomiendas, que al inicio se componían de unas cuantas leguas de terreno, algunos indios y muy contados animales. Estas encomiendas llegaron a convertirse con el tiempo y por medio de la adquisición legal en unos casos y, a través de la apropiación arbitraria en otros, en una poderosa unidad socio-económica que vendría a jugar un papel de suma importancia en la historia rural del México colonial: La Hacienda

Pero en realidad qué fueron las haciendas?

La hacienda fue como ya se mencionó, un complejo socioeconómico autosuficiente en la mayoría de los casos que se encontraba formado por un núcleo poblacional denominado Casco o Casa Grande en la que vivía el hacendado con toda su familia; además existían otras casas más modestas, destinadas al personal de confianza de la hacienda, tales como el administrador (o tenedor de libros), el mayordomo, y algunos capataces. También existía una capilla en la que se ofrecían los servicios religiosos a todos los habitantes de la propiedad. No podían faltar obviamente, las trojes y las eras para el almacenamiento y la molienda de los granos, respectivamente así como los establos para los animales.

Dentro del esquema socio-productivo de la Nueva España existieron principalmente dos tipos de Haciendas: Las de Beneficio y las Agro-ganaderas, siendo las primeras aquellas en las que, por medio del beneficio del azogue (mercurio), se extraía la plata de los minerales (de ahí su nombre). Desde el momento en que se descubrieron los ricos minerales de plata en la intendencia de Guanajuato, comenzó el arribo de ansiosos mineros y, con esto, la proliferación de hermosas y productivas haciendas de Beneficio así como de innumerables propiedades agrícolas y ganaderas siendo estas últimas, a final de cuentas, aquellas en donde se producían todos los artículos de primera necesidad y, por consecuencia, las que abastecían de insumos a las primeras.

Con el transcurso del tiempo, las Haciendas de Beneficio se fueron fraccionando, ante la baja en la producción y la demanda creciente de vivienda, motivo por el que fueron abandonando su principal finalidad y fueron dando origen a determinadas ciudades. Tal es el caso de la ciudad de Guanajuato la cual se fue formando gracias al reparto de los grandes latifundios mineros hasta quedar asentada, casi en su totalidad dentro de los terrenos de las mencionadas haciendas, las cuales fueron dando nombre a los barrios más antiguos de la ciudad, tales como el de San Roque, el de Pardo, y otros.

Durante su época de esplendor, las haciendas de la región guanajuatense llegaron a tener tal prestigio e importancia que, a finales del siglo XVIII, se le llegó a conocer como "El Granero de la Nueva España" y en sus memorias de viaje, Alejandro Von Humboldt las describiría como "las llanuras y campos mejor cultivados de México y hacen recordar a algunos de los campos más atractivos de Francia". Fue por esta misma época cuando Guanajuato llegó a ocupar el segundo lugar en Densidad Poblacional con el 9.4% de los habitantes de todo el Virreinato superado únicamente por el Valle de México.

El sistema hacendario virreinal logró sobrevivir con éxito hasta los primeros años del siglo XX, periodo en el que la inconformidad social se vió canalizada en el movimiento revolucionario de 1910, año que marca la ruptura de toda una era de latifundismo y el inicio de una nueva legislación agraria, la cual traería como consecuencia, el reparto de casi todos los bienes muebles e inmuebles de los, hasta entonces,poderosos hacendados, terminando así con un sistema semifeudal que perduró por más de tres siglos.

Como resultado de este reparto agrario, la mayoría de las haciendas de Guanajuato pasaron a convertirse en propiedades ejidales en las que, muchos de sus habitantes influenciados por odios infundados arremetieron vandálicamente en contra de las "Casas Grandes" de sus antiguos patrones, motivo por el que gran cantidad de estas construcciones se encuentran en muy mal estado físico.

En la actualidad, muy pocas de estas haciendas han sido reincorporadas a la vida actual y funcionan como residencias particulares, o bien, como hoteles, e incluso como viviendas comunales (vecindades) pero, la verdad es que la mayoría de ellas, han caído en el olvido y en la indiferencia, razón por la que se encuentran abandonadas y, muchas de ellas, a punto de derrumbarse. Sin embargo, gracias al esfuerzo de algunos de los propietarios de estas haciendas, podemos vislumbrar que se aproximan vientos favorables dentro de las perspectivas futuras de estas históricas y maravillosas edificaciones.
 

BIBLIOGRAFÍA

Brading, David A. Haciendas y Ranchos del Bajío. Ed. Enlace Grijalbo. México 1988.

http://vamonosalbable.blogspot.mx/2012/08/algunas-de-las-haciendas-en-el-estado.html

 


Información recopilada por
Ruel SA (Ingeniería Electromecánica) - León, Guanajuato.
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